Campo de frutillas en Pergamino con plantas bajo mantas térmicas y mulching negro

Una empresa familiar de Pergamino, ubicada entre la Ruta Nacional 8 y la localidad de Fontezuela, logró duplicar su producción de frutillas en 2025 al ampliar la superficie cultivada y mejorar sus prácticas agronómicas.

El proyecto, liderado por Pablo Flores, heredero de la tradicional actividad hortícola de su familia, comenzó en 2024 con la preparación de una hectárea y media de terreno. La primera cosecha se realizó con la variedad importada «Fortuna California», lo que permitió al productor ingresar al mercado a principios de septiembre y obtener precios superiores a los de la competencia.

Tras la experiencia inicial, la familia incorporó lecciones aprendidas sobre manejo de plagas y enfermedades; en 2024 enfrentaron problemas de hongos e insectos que provocaron la pérdida de numerosas flores. Con la asesoría adecuada, en 2025 ampliaron la superficie a dos hectáreas y añadieron la variedad «San Andreas», reconocida en América Latina por su alta productividad y fruto de mayor tamaño.

Procedimientos de cultivo y calendario productivo

El trabajo de la campaña arranca en diciembre, cuando se realiza una labranza profunda y se aplican enmiendas orgánicas como cama y guano de aves, complementadas con fertilizaciones foliares y riego por goteo. En marzo se efectúan los lomos y se instala un mulching de nailon negro para controlar malezas. Las plantas florecen en julio y, para protegerlas del frío, se cubren con microtúneles y mantas térmicas; la cosecha inicia a principios de septiembre.

Según declaró Flores a La Capital, la combinación de una fruta más temprana, firme y de mayor tamaño le brinda a la zona una oferta escasa, lo que se traduce en mejores precios y calidad postcosecha. Además, la venta directa al público en el local del centro de Pergamino, abierto hace varios años por su padre Juan, complementa la estrategia comercial.

Esta iniciativa muestra cómo la frutilla, tradicionalmente cultivada en provincias como Tucumán, Salta y Santa Fe, está encontrando espacio en la Pampa húmeda, ofreciendo una alternativa viable en áreas periurbanas donde las restricciones sanitarias limitan la agricultura extensiva.

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